Este proyecto gastronómico exploró un universo visual fresco y un poco
juguetón: un logo con espíritu artesanal, colores vibrantes que rompen lo
obvio y un lenguaje que abraza lo casero. Una identidad que invita a volver
a lo simple, a lo rico, a lo hecho con amor.
Este proyecto gastronómico exploró un universo visual fresco y un poco juguetón: un logo con espíritu artesanal, colores vibrantes que rompen lo obvio y un lenguaje que abraza lo casero. Una identidad que invita a volver a lo simple, a lo rico, a lo hecho con amor.